Es bueno que no lo estés, pues esa es la manera en que podemos sentir la fuerza que nos motiva, detrás de cada desarrollo…
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¿ Por qué nunca estoy satisfecha?, ¿Por qué nunca estamos satisfechos?

Es bueno que no lo estés, pues esa es la manera en que podemos sentir la fuerza que nos motiva, detrás de cada desarrollo, tanto en el ámbito físico, como en el área espiritual, en el nivel causal oculto de la naturaleza.

Todo lo que sentimos como movimiento, desde el ir a la otra parte del mundo, hasta el más sutil cambio en una actitud interna, sucede solo porque esta fuerza nos ha hecho sentir tan incómodos e incapaces de satisfacer nuestros deseos, en nuestro estado actual, que empezamos a sentir la necesidad de una satisfacción más grande, que calculamos que existe en una nueva situación y nos vamos hasta ese lugar, pero no más lejos.

La persona no mueve sus dedos, ni se rasca la nariz, si no es debido a este cálculo.

Cómo obtener la máxima cantidad de placer a cambio de la mínima cantidad de esfuerzos.

Es E= MC2 del ego

Esta fórmula penetra de tal forma, que nunca elegimos nada, a menos que se nos presente de esa manera.

Solo elegimos entre lo que consideramos doloroso o placentero. Y siempre elegimos el placer, ya sea un placer inmediato o uno no lo suficientemente grande para el futuro, por el que estemos dispuestos a pagar con un poco de sufrimiento.

Sin embargo el placer, no existe en sí mismo.
Tiene que haber algo opuesto en la naturaleza para que pueda ser percibido. Nunca experimentamos nada en su esencia, solo al compararlo.

Sentimos luz comparada con oscuridad, calor comparado con frío, placer comparado con dolor.

Si no hay nada opuesto, simplemente no hay ninguna sensación.

El placer es en realidad, el punto de encuentro, entre una necesidad y su satisfacción.
Mientras mayor es la necesidad, mayor es la experiencia del placer.

Entonces, ¿por qué el placer siempre desaparece?

Tiene que haber algo opuesto en la naturaleza.

Ya sabes que pasa cuando estás un poco hambriento, empiezas a pensar en lo que puedes comer.
¡MMM tal vez un pretzel ¡Si, quizas mas tarde!. Pero el hambre sigue creciendo.

¡Tal vez un par de perritos calientes! ¡No, una pizza entera! No, ¡ya se, un solomillo enorme!

Vegetarianos por favor sustituir por un tofu en su imaginación, con una gran papa horneada y todos los condimentos imaginables.

Luego cuando la cena finalmente viene, podrías comer un bistec tan grande que necesitaría su propia zona postal.

El primer mordisco es un éxtasis. El siguiente es maravilloso. El siguiente es bueno.
El siguiente mordisco está…bien, El siguiente es como sea, y el siguiente mordisco es, “no puedo comer otro pedazo, me enfermare”.

El deseo disminuye, ya no se opone al bistec y ahora, el placer no puede ser sentido, porque la necesidad se ha extinguido.

Todo eso sucede porque estamos tratando de satisfacernos solo a nosotros mismo y ese deseo egoísta es lo que, en última instancia, hace la experiencia humana limitada y física. porque nuestras propias necesidades son minúsculas, y están construidas de tal manera que nunca pueden ser satisfechas.
Sin embargo anhelamos un placer duradero y sentimos que, de alguna manera existe.

Y existe, pero para sentirlo, primero necesitamos tener un deseo inmenso que crezca sin límites, que pueda atraer una satisfacción ilimitada.

Para lograrlo, tienes que buscar placer en la satisfacción de los demás, pues el deseo de otorgar es un deseo espiritual.

Y una degustación de este deseo, es más grande que todos los placeres sentidos por todas las criaturas que han existido en todos los tiempos.

Por que es un placer no sentido en nuestras pequeñas necesidades subjetivas, sino en todo lo que existe.

No hay límite para este deseo y no hay fin para el placer derivado de esa necesidad.

Bueno, espero que esto haya satisfecho tu hambre de conocimiento y te haya dado algún alimento al pensamiento.

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