Aquí, como en todo nuestro trabajo espiritual hay dos estados contrarios.

http://www.kabbalah.info/es/

La persona pide perdón y piedad

Aquí, como en todo

nuestro trabajo espiritual

hay dos estados contrarios.

Para los que están

en el grado del angel

al final de la corrección,

hay una sola fuerza:

“No hay nada más a parte de Él”.

Y para los que están

en este mundo en la falta de conciencia,

hay también una sola fuerza:

¿Quién me ayudará sino yo mismo?

Y los que están en el camino

desde este mundo

al mundo de Ein Sof

siempre se les revela

en cada uno de los estados

estas dos fuerzas:

la fuerza del Creador

y la fuerza del creado

que actúan juntas

Por un lado,

todo lo ordena el Creador,

y por otro lado,

¿algo depende del creado?

Y cuando la persona llega a ese estado

en el que se unen en él los dos estados

¿Quién me ayudará si no yo mismo?

Y “No hay nadie más a parte de Él”,

es cuando surge el verdadero rezo

que está hecho

de dos discernimientos contrarios

y la persona no puede decidir:

¿Cómo puede ser que por sobre todas las cosas de

la persona gobierna el Creador?

Por un lado

por supuesto que

“No hay nadie más a parte de Él”

y por el otro,

la persona tiene la sensación

de estar fuera de la gobernación del Creador,

que se puede dirigir hacia Él

y puede establecer un sistema de

relación con la adhesión.

Esto se parece

al estado en que la persona

ya de 40, 50 años

que entiende la vida

conoce todo lo que hay,

a la vez,

se siente como un embrión

en el vientre de su madre,

sin comprender,

saber o discernir nada

y tiene una sola súplica:

“después de todos mis esfuerzos,

todo mi trabajo,

revisa si estoy en el camino correcto”